Conoce al futbolista que derribó un avión con un pelotazo

Photo: Marcel Strauss/Unsplash

Roberto Gabriel Trigo, un futbolista retirado de Paraguay, es probablemente el único hombre vivo que puede decir que derribó una avioneta con una pelota de fútbol.

La leyenda de la patada de fútbol que derribó un avión circula desde hace seis décadas por los vestuarios de los clubes de fútbol paraguayos. Algunos dicen que sucedió durante un juego oficial, otros que fue durante una práctica, pero todos le dan crédito al mismo hombre: Roberto Gabriel Trigo. Tenía 17 años en ese momento y jugaba como lateral derecho en el ahora desaparecido club de fútbol General Genes de Asunción. Molesto por un pequeño avión que volaba a baja altura sobre el campo de fútbol local, Trigo supuestamente pateó el balón hacia afuera, golpeando el motor del avión y provocando que se estrellara en un campo abierto, a solo 200 metros de distancia.

“Él siempre volaba durante los partidos o prácticas y yo le decía en guaraní (un idioma americano): ‘anive reyu upeicha, porque roityta’, que significa: ‘no hagas más esto, o te voy a pegar con una pelota que pateo’, y se moría de la risa porque era mi amigo”, contó Trigo a Efe hace unos años.

El hombre que volaba el avión era Alfredo Lird, un gran admirador del General Genes y un hombre que Trigo conocía muy bien. Tenía la costumbre de volar muy bajo sobre el campo de fútbol durante las prácticas y los partidos oficiales, y siempre bromeaban sobre derribar su avión. Sin embargo, nadie pensó que Trigo pudiera hacerlo hasta el día en que lo hizo.

El exfutbolista, que este año cumplió 80 años, no recuerda cada detalle del día en que se convirtió en leyenda en su propio país, pero sí recuerda que fue en febrero de 1957, durante un partido contra el club de fútbol Presidente Hayes.

Lird volaba bajo, como siempre, y tras un saque de esquina del equipo contrario, Roberto Gabriel Trigo tomó el balón raso y lo pateó hacia arriba en dirección al pequeño avión. No pensó que realmente lo golpearía, lo que hizo que verlo derrumbarse fuera mucho más impactante.

“Por un rato el juego estuvo parado. Me entró el pánico. Me tomaron y me hicieron beber agua fría y me la echaron en la cabeza. Me dijeron: ‘no te preocupes, no pasó nada de nada, el piloto está bien’. Entonces comencé a calmarme”, recordó Trigo.

El futbolista se enteró de que Lird tenía un niño pequeño con él en el avión, pero, a pesar de estrellarse en un campo abierto cercano, ambos escaparon ilesos. Una vez que las cosas se calmaron, el juego se reanudó y el equipo de Trigo ganó con un marcador de 2 a 0.

“Lird no se enfadaba conmigo, éramos amigos y siempre bromeábamos con que en algún momento le iba a pegar con una pelota si volvía a pasarnos con su avión. El problema es que nunca pensamos que sucedería en realidad”, dijo Don Trigos.

La hazaña de Trigo fue noticia en todo Paraguay, y la historia de él derribando un avión con una pelota pateada pronto se convirtió en una leyenda inmortal. El club General Genes ya no existe, pero todos conocen a Roberto Gabriel Trigo, el futbolista que derribó un avión.